Más allá de la planificación en la Educación en Medios de Comunicación





Educación en Medios de Comunicación

Julio Cabero España 

El proceso formativo de los docentes, para poder utilizar didácticamente y de forma racional y crítica los medios de comunicación social, debe contemplar una serie de elementos formativos y organizativos. En este artículo, se presentan una serie de recomendaciones para concretar la formación de los educadores. En concreto, se hace referencia a estrategias metodológicas y propuestas organizativas que favorecerán el proceso formativo del profesorado y se repara en la importancia crucial del período formativo inicial, así como en la necesidad de un perfeccionamiento continuado. Los argumentos que se han ofrecido para reclamar la «Educación en Medios de Comunicación» han sido diversos, y así uno de los autores más representativos en la misma, como es Masterman (1993: 16-17), nos presenta siete motivos para ello: 1. El elevado índice de consumo de medios y la saturación de éstos en la sociedad contemporánea. 2. La importancia ideológica de los medios y su influencia como empresas de concienciación. 3. El aumento de la manipulación y fabricación de la información y su propagación a través de los medios. 4. La creciente penetración de los medios en los procesos democráticos fundamentales. 5. La creciente importancia de la comunicación en información visual en todas las áreas. Afortunadamente cada vez va siendo menos necesario justificar los motivos que nos llevan a plantearnos la necesidad de incorporar en los planes de formación de estudiantes y profesores, contenidos y actividades relacionadas con la «Educación en Medios de Comunicación», para la utilización crítica y plural de los medios de comunicación social. Esta falta de justificación se viene expresando por diversos hechos y acontecimientos, como por ejemplo, la aparición tanto en nuestro contexto (Romero, Duarte y Cabero, 1995), como en el latinoamericano (Aguaded y Cabero, 1995) de diversas propuestas institucionalizadas y curricularizadas, para dar respuesta a esta necesidad de formación, la publicación constante de obras monográficas sobre la temática, o la realización de proyectos de investigación para el desarrollo de materiales o la validación de propuestas formativas. 40 TEMAS 6. La importancia de educar a los alumnos para que hagan frente a las exigencias del futuro. 7. El vertiginoso incremento de las presiones nacionales e internacionales para privatizar la información. A estos argumentos podríamos incorporar dos: el hecho de que los medios no sólo reflejan una realidad, sino, lo que es más importante, que crean una realidad específica; y el papel significativo que desempeñan como instrumentos culturales en nuestra sociedad. En relación al último de los aspectos comentados, ya se empieza a decir que en un futuro cercano, no sólo existirán los analfabetos en códigos verbales, sino también, analfabetos en instrumentos tecnológicos-culturales que se movilizan en la sociedad. Acontecimiento que posiblemente nos lleve a que las diferencias entre los paí- ses no se deban tanto a su pertenencia a una sociedad industrial o agrícola, sino más bien a su ubicación o no en una sociedad que utilice y movilice los diferentes medios de comunicación social y las denominadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Al respecto nos tememos que las separaciones que se establezcan entre los pueblos en este nuevo marco tecnológico y social, originarán diferencias más radicales y penosas que las ocasionadas hasta la fecha por otros elementos dinamizadores de la sociedad. Por otra parte, no debemos olvidar la diversidad de funciones que los medios de comunicación están desempeñando tanto en las sociedades denominadas desarrolladas, como en vías de desarrollo. Funciones que aún sabiendo que vienen claramente diferenciadas según la corriente o escuela en la cual nos desenvolvamos (Wolf, 1987), podríamos especificarlas desde una perspectiva general, y sin la pretensión de acotar el tema en las siguientes: informativa, vigilancia del contexto social, conferir prestigio social, reformar las normas sociales, entretenimiento y diversión, política, y educativa/formativa. También debemos considerar los beneficios que se le suponen a la Educación en Medios que Considine (1995) en un reciente trabajo sintetiza en: es una competencia y no un curso, investigación basada en la enseñanza reflexiva y crítica, fomenta el aprendizaje afectivo y psicomotor en adición a los objetivos cognitivos, potencia el aprendizaje en grupo y el trabajo colaborativo, basados en recursos y centrados en el estudiante, persigue el uso y la producción de medios por los estudiantes, fomenta un modelo de profesor como facilitador de recursos y aprendizaje, no como mero transmisor de información, y conecta el currículum de la escuela con el currículum de la vida. Realizadas estas matizaciones, digamos que nuestro interés en el presente artículo no se va a centrar ni en la necesidad de reclamar la formación en medios de comunicación, ni en presentar algunas de las tendencias actuales que sobre las mismas se están llevando a cabo en nuestro contexto latinoamericano y europeo, sino más bien en señalar e identificar El reconocimiento por parte de la comunidad científica de que los «estudios en materia de comunicación» no son ni una novedad ni una moda, sino una exigencia de adaptación de los currículos formativos a las nuevas necesidades que la sociedad va demandando y planteando, como consecuencia de su evolución y el desarrollo científico; es lo que repercutirá directamente para su implantación, potenciación, consolidación y desarrollo dentro de la comunidad científica. 41 COMUNICAR 8, 1997 algunas medidas que deben de adoptarse «antes de» o en «paralelo a» la incorporación de planes específicos de formación. Planes de formación que, por lo general, deberán responder a alcanzar dos objetivos básicos: la capacitación de los estudiantes en una actitud crítica hacia los medios de comunicación, y la adquisición de habilidades para que puedan no sólo utilizarlos, sino también expresarse y comunicarse con ellos. Es decir, en líneas generales, lo que venimos a decir es que, para nosotros, no es suficiente con la mera introducción de planes para la «Educación en Medios de Comunicación», aunque ellos se desarrollen desde la perspectiva más significativa, como puede ser la incorporación de asignaturas en los planes de formación de alumnos y maestros, con los máximos rangos de importancia, sino que además deben de atenderse a otros aspectos para su puesta en funcionamiento y desarrollo. En definitiva, como desde una perspectiva general, apunta Salinas (1992, 261): «Pero el divorcio existente entre las instituciones educativas y la comunicación de masas no radica exclusivamente en la introducción de los medios en la escuela. Se hace necesaria, además, una renovación de los objetivos, de los contenidos, de los métodos, de las técnicas pedagógicas».
 1. Elementos a contemplar para la «Educación en Medios de Comunicación» Los últimos comentarios realizados creemos que expresan con suficiente claridad que, para nosotros, el desarrollo de planes y actividades para la Educación en Medios de Comunicación pasa no sólo por la implantación de actividades regladas de formación, como la incorporación de asignaturas en el currículum escolar, sino que deben de adoptarse otro tipo de medidas. En esta línea que comentamos, Butts (1993, 243-244) recoge las recomendaciones formuladas por los participantes en el coloquio «Education aux médias et nouvelles orientations», organizado por la UNESCO con la colaboración del «British Film Institute» y el «Centre de Liasion de l´Enseignement et des Moyens d´Information». Dichas recomendaciones son las siguientes: 1. La motivación de los estudiantes, de manera que se tengan en cuenta sus gustos y preferencias, así como partir de las experiencias iniciales que tengan sobre los medios.
2. La fuerte motivación de los profesores que las impartan.
3. Su presencia notable y significativa en los planes de estudio.
4. Necesidad de formación y perfeccionamiento del profesorado.
4. Los programas de formación deben de especificarse con claridad en lo que respecta al diseño y objetivos que se pretendan alcanzar.
5. La necesidad de colaboración de grupos de profesionales y de la comunicación que forman parte de la Educación para los Medios.
 6. La necesidad de contar con recursos instrumentales convenientes y suficientes.
 7. Y su concepción como algo más significativo que una simple aportación a los programas de estudio previamente establecidos.
Nosotros vamos a centrarnos en nuestro trabajo en aquéllos que, a nuestra manera de ver, son más significativos para el desarrollo e implantación de la Educación en materia de Comunicación, los cuales los concretamos en los siguientes: 

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